El Santo Padre - Introducción

Hola. Me llamo Daniel, y soy sacerdote. He tenido una vida difícil, y me he visto casi obligado a hacerme cura. He tenido que ser el asistente de un cura que la ha cascado a las tres semanas de llegar yo y… Ya. Sé que os importa una mierda mi sufrimiento. Queréis que lleguemos ya a la parte de la perversión, porque sí, esta historia, mi historia, es bastante explicita y pervertida.  

¿Qué os pensabais? ¿Qué iba a daros sermones de como salvar vuestras almas? Siento deciros que, si estáis leyendo esto, vuestras almas ya están condenadas al Infierno. Pero tranquilos, aquí vuestro cura ateo os salvará… Del aburrimiento quiero decir, porque iréis al Infierno conmigo. Cachondos lectores, ávidos de ganas de excitaros para masturbaros. 

Yo iré al Infierno en el que no creo. Soy ateo. Sí, ya sé que lo he dicho, pero me gusta remarcarlo. ¿Pasa algo? En fin. En esta historia os contaré mis logros para ese asiento VIP al lado de Luci. Que no son pocos. Follarme feligresas, enterarme de los secretos más íntimos de muchas personas, montar una red internacional de ropa interior femenina usada, gastar el dinero de la colecta en prostitutas, extorsionar, robar, recibir sobornos, hacerme pajas en el confesionario con alguna creyente contándome sus problemas… Sí, pajas, has leído bien. Es una larga historia, y sé que muchos querréis escucharla… ¿Pero qué demonios? La historia la cuento yo, así que os aguantáis hasta que me apetezca. 

Empezaremos suave. Quizás, para empezar, os cuente sobre mis primeros días como monaguillo, y de cómo perdí mi virginidad con una chica que iba para monja. ¿No es interesante? Quizás no lo parezca tanto, pero si os digo que fue en una cripta, por el culo, mientras mamaba otra polla y recibía otra por delante, quizás os llame más la atención…  

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